Wednesday, April 23, 2008

Los plazos expiran y las fechas caducan,
las esperanzas se caen a pedazos
como palomas derribadas al vuelo.
Nos estamos quedando solos.

Los muertos esperan sepultura
en sus gaveteros de hielo,
los capellanes predican la paciencia
y la gente gime, llora, enloquece;
se trepa por las cercas,
o se echa a correr por los campos minados
y salta por los aires hechas mil pedazos;
se arroja al mar desde los despeñaderos
y cae sobre las piedras
esparciendo sus entrañas en el dienteperro.
Nos estamos quedando solos.

Las tiendas de campañas se calcinan
bajo el silencio ultramundanal del mediodía
y la figura humana es una sombra eterea y silenciosa.
Nos estamos quedando solos.

Los líderes del exilio envian sus discursillos
grabados en cassettes que no dicen nada;
la incertidumbre desmantela el espíritu
y las casadas se van en brazos de extraños.
Nos estamos quedando solos.

Las ofrendas a los orishas
languidecen olvidadas en los altares
y la gente se fabrica cuartuchos de carton y retazos
y se echa a dormir la siesta.
Nos estamos quedando solos.

La prensa internacional ya no se amotina
al otro lado de la cerca; hemos pasado
a las noticias de segunda plana.
Nos estamos quedado solos
detras de la alambradas.
--1995--